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Matrimonios de conveniencia

En España, como en muchos otros países de nuestro entorno, los matrimonios de conveniencia (también llamados de complacencia) son aquellos que se celebran – frecuentemente a cambio de un precio – entre un sujeto – normalmente extranjero, aunque no siempre – que paga una cantidad a otro sujeto – normalmente español, aunque no siempre-   para que este último acceda a contraer matrimonio con el primero, con el acuerdo expreso o tácito de que nunca habrá convivencia matrimonial auténtica ni voluntad de fundar y formar una familia y de que, pasado un plazo convenido, se instará el divorcio.matrimonio-conveniencia_3

En este tipo de matrimonios el consentimiento matrimonial se presta, por uno o ambos contrayentes, en forma legal, pero mediante simulación, es decir, sin querer asumir realmente los derechos y deberes que impone la legislación española, contenidos fundamentalmente en los artículos 66 a 71 del Código Civil  y que son los siguientes:

Artículo 66.

Los cónyuges son iguales en derechos y deberes.

Artículo 67.

Los cónyuges deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia.

Artículo 68.

Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. Deberán, además, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo.

Artículo 69.

Se presume, salvo prueba en contrario, que los cónyuges viven juntos.

Artículo 70.

Los cónyuges fijarán de común acuerdo el domicilio conyugal y, en caso de discrepancia, resolverá el Juez, teniendo en cuenta el interés de la familia.

 Artículo 71.

Ninguno de los cónyuges puede atribuirse la presentación del otro sin que le hubiere sido conferida.

Normalmente el verdadero objetivo de los matrimonios de conveniencia es la obtención de determinados beneficios en materia de nacionalidad, como por ejemplo:

  • Adquirir de manera rápida la nacionalidad española. Basta con un año de matrimonio siempre que la residencia en España sea legal, continuada e inmediatamente anterior a la solicitud de nacionalidad.
  • Lograr un permiso de residencia en España.
  • Conseguir la  reagrupación familiar de nacionales de terceros  estados.

 

El matrimonio basado en esta simulación es nulo. Cuando decimos nulo en derecho español nos referimos a nulidad radical y absoluta, sin posibilidad de subsanación ya que lo que en el fondo existe es una mera apariencia de matrimonio realmente no querido.

Pero claro, esta es la teoría. En la práctica no es sencillo determinar cuándo un matrimonio es realmente de conveniencia, cuando existe esa simulación ya que el artículo 32 de la Constitución y el artículo 44 del Código Civil consagran el derecho de todo español a casarse con quien le parezca bien, con las limitaciones que establece la Ley y que, básicamente son:

  • Ser mayor de edad o estar emancipado.
  • No estar casado.
  • Que los contrayentes no sean entre sí parientes en línea recta por consanguinidad o adopción (es decir, que no sean padres/madres ni hermanos/hermanas).
  • Que los contrayentes no sean parientes por consanguinidad hasta el tercer grado (es decir, que no sean primos, aunque este impedimento lo puede dispensar el Juez).
  • Que uno de los contrayentes no haya sido condenado como autor o cómplice de la muerte dolosa del cónyuge del otro contrayente (este impedimento lo puede dispensar el Ministro de Justicia).

 

Para determinar cuándo se está en presencia de un matrimonio de conveniencia se acude a la valoración de diferentes datos, a presunciones y a otros elementos que se abordan durante la instrucción del expediente matrimonial en la que la entrevista reservada que el instructor (normalmente el Juez) realiza por separado a los contrayentes es el trámite más importante a la hora de determinar si se está ante un matrimonio de conveniencia.

Abogado_1El encargado del Registro Civil, además de las pruebas documentales objetivas de que disponga, ha de utilizar el mecanismo de las presunciones legales para analizar la existencia o no de un matrimonio de conveniencia.

La presunción es un medio de prueba por el cual, a partir de un hecho cierto e indubitado se llega al conocimiento de otro hecho que se ignora, aplicando las reglas de la lógica humana. Y dos son los criterios o datos fundamentales que se revelan, precisamente en la entrevista reservada, para establecer la presunción de la existencia o no de un matrimonio de conveniencia:

  • El desconocimiento flagrante y evidente por parte de uno o de ambos contrayentes de los datos personales o familiares básicos del otro, como por ejemplo las circunstancias de hecho en las que se conocieron, la fecha y lugar de nacimiento del otro contrayente, domicilio, profesión, aficiones relevantes, hábitos notorios, nacionalidad o datos básicos de identidad de sus familiares.
  • La inexistencia de relaciones previas entre los contrayentes. Si ha habido una auténtica relación previa ha de tenerse presente que puede ser tanto personal como por carta, teléfono, internet, etc y tiene que haber tenido estabilidad durante cierto tiempo antes de contraer matrimonio. Por otro lado, la prueba de que los contrayentes conviven juntos o tienen un hijo en común acredita la existencia, obviamente, de relación personal.

 

Además de estos datos fundamentales existen otros que podemos llamar accesorios y que ayudan a formar una opinión sobre la verdadera intención de los contrayentes. Así, el  hecho de que uno o los dos contrayentes tenga un historial que revele matrimonios simulados anteriores es un indicio de que no existen verdaderas relaciones personales entre los contrayentes; otro tanto ocurre con el hecho probado de que se haya entregado una cantidad de dinero para que se celebre el matrimonio.

Sin embargo el hecho de que uno de los contrayentes sea extranjero y resida en España sin la documentación exigida por la legislación de extranjería no es, por sí solo, sinónimo de intención simulatoria, como tampoco lo es el hecho de que los contrayentes no convivan juntos, si existen circunstancias que lo impidan, por ejemplo, económicas. El hecho de que los contrayentes se hayan conocido pocos meses o semanas antes del enlace tampoco es relevante por sí mismo. Cosa distinta es que los contrayentes se hayan conocido pocos días u horas antes del matrimonio.

El análisis de todos estos criterios pretende dar al encargado del Registro Civil que va a autorizar el matrimonio la certeza moral plena de que no se encuentra frente a un matrimonio de conveniencia.

Si el Encargado del Registro Civil, normalmente el Juez, aplica las presunciones a que antes nos hemos referido para denegar o autorizar un matrimonio, debe expresar en su resolución el razonamiento en virtud del cual ha adoptado su decisión. Además, frente a una presunción judicial cualquiera de los contrayentes puede practicar prueba en sentido contrario y, en cualquier caso, si se rechaza la autorización o la inscripción de un matrimonio por ser de conveniencia siempre es posible instar nuevamente la inscripción o la autorización si surgen nuevos datos relevantes.

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